29/06/07

Poema XXVIII

He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros;
porque estánse en su casa. Así que gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de esas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el bocado que no brinda la
MADRE,
hace golpe la dura deglusión; el dulce,
hiel; afeite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.

2 comentarios:

CENTRO ENERGIA BIOTRONICA dijo...

Este me parece el poema mas universal de Vallejo y el mas triste...Despierta en todos los seres humanos la nostalgia por esa infancia perdida, donde la cena familiar era un ritual sagrado que enrriquecia el alma... Pero hay golpes tan fuertes... Se va nuestra madre de este mundo y sentimos un vacio en la mesa...No hay palabras para expresarlo "Quiero escribir pero me sale espuma" Vallejo

miguel dijo...

ese poema me parece el más musical y rítmico de todos los que he leido de vallejo